jueves, 2 de agosto de 2007

GESTION , CULTURA , GLOBALIZACION...QUIEN DA MAS ? HAGAN SUS APUESTAS...

El desarrollo económico actual ha incorporado diversos elementos y sectores relevantes para generar un análisis de las políticas públicas. Cuando Octavio Paz escribió en “El Laberinto de la Soledad” (1950), que los mexicanos se sentían por primera vez contemporáneos de todos los hombres, todavía no existían la televisión ni el video. Tampoco palabras que representan nuevos modos de comunicación intercultural: CD, disquette, escáner, telefonía móvil, telemercado. Nunca hemos podido ser más cosmopolita que ahora, tan contemporáneos de muchas culturas, y sin viajar. Pero todo esto trae consigo también la pérdida de proyectos nacionales, y arriesga la propia identidad nacional. Hasta hace muy poco tiempo se hablaba del cine francés, italiano, de la artesanía mexicana, del teatro colombiano, la literatura peruana o argentina. Distinciones que sirven más como evocación histórica que para identificar lo que hoy se filma, pinta y escribe. Por causas parecidas las naciones están dejando de ser actores políticos y menos aún marcas para localizar la producción cultural. Quienes deciden hoy lo que se produce y distribuye están identificados, a modo de ejemplo: Microsoft, CNN, Sony, Time Warner por nombrar algunos. Aun cuando conserven nombres nacionales, sus oficinas y su capital accionario no dependen de un país en particular. Si esto ocurre a raíz de la globalización y las oportunidades de desarrollo económico que se presentan, sería interesante ver como estos avances tienen un efecto o impacto en las comunidades indígenas que son la base de la estructura social de cada uno de los pueblos latinoamericanos.

La globalización no sólo crea homogeneidad, y la integración latinoamericana no debe desentenderse de la variedad interna del continente, ni de cada nación. Aun desde el punto de vista económico, conviene a la expansión de los mercados trabajar pluralmente con los gustos y hábitos de consumo.

Es lamentable que el desarrollo y crecimiento del país no se refleje en igualdad para todos los sectores. Ahora bien, es importante señalar que la acción o reacción o sobre reacción de las comunidades indígenas también ha influido en el éxito o fracaso de las políticas para sus intereses. En la educación, el diálogo y la comprensión podría ser la clave y la respuesta para demostrar avances. Siendo optimista, comparto con Bengoa y García Canclini que al parecer la clave estaría, hoy, en las nuevas generaciones quienes con una visión profesional, podrían aportar a enriquecer la acción del Estado y generar mejores niveles de coordinación.

Luego que se iniciara el reconocimiento social del sector y luego de aprobada la Ley Indígena del año 1993, comienzan haber algunos cambios. Es preocupante el análisis cuando señala que la sociedad y el Estado no parecieran dispuestos a aceptar la diversidad chilena y todo lo que se dice se limita a discursos vacíos de contenido. Digo que es preocupante, dado que si esta problemática se traslada a otros sectores como los discapacitados, las minorías raciales, los adultos mayores, o las políticas de género, por cierto que observamos un problema de la cual habiendo avances, los involucrados perciben similar situación que la de los pueblos originarios.

Una buena alternativa es la acción que actualmente realiza la Coalición Chilena para la Diversidad Cultural, agrupación que se crea durante los procesos de negociación de acuerdos comerciales de Chile con la Unión Europa y con EEUU. Al ser parte del Movimiento Internacional de Coaliciones, buscan dar una voz común a las organizaciones que representan a los sectores de la cultura y esto permite defender el principio de la diversidad cultural con el objeto de preservar la capacidad que tienen los Estados y los gobiernos para desarrollar e implementar sus políticas de integración social y las políticas culturales. La necesidad de generar espacios para el desarrollo de un instrumento como lo es la Convención Internacional para la Diversidad Cultural en el seno de la UNESCO constituye un paso imprescindible para establecer un equilibrio entre las diversas perspectivas del quehacer humano en América Latina y por cierto en Chile.

Claramente este es un tema cuya discusión no se agota. Muy por el contrario, los desafíos para el Estado en esta y otras materias similares, son altísimos. ya wen materia de gestión pública está todo por hacer.Dependerá de los gobiernos de turno y de la consolidación democrática, la posibilidad de avanzar hacia mejores programas de integración, de educación y cultura, para que este sector ocupe un sitio relevante en el patrimonio y en nuestra sociedad actual. Tal como señala Martín Hopenhayn : “La globalización impacta no sólo a las tribus, sino también a los modos de la ciudadanía”, dependerá entonces de la forma en que el gobierno enfrenta a la globalización, para poder hablar de una real protección de nuestra identidad que al parecer, en estos tiempos es lo único que nos permite un sentido mayor de pertenencia, presencia y proyección en el mundo. Si el Estado y el Gobierno no releva estas materias donde corresponde, ¿quien lo hará?.Si tiene respuesta...haga su apuesta ...Lame ya , llame ya !!!!

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