miércoles, 27 de junio de 2007

PROCESO DE INSATISFACCION

UN PROCESO DE APRENDIZAJE PARA IDENTIFICAR MI INSATISFACCION

Pareciera ser cierto y agotador encontrarse con aquellos textos que insisten en explicarlo todo desde de la disciplina del autor. Avidos por aclarar, por precisar o por ampliar los horizontes, a poco andar en la lectura, nos retraemos, nos apartamos, nos desvanecemos.

Sino igual, algo parecido me sucedió con la arrogancia de las definiciones encontradas acerca del concepto proceso, donde incluso uno de sus definidores[1] afirma que todas las actividades de las personas involucran algún tipo de proceso. Con estas ideas da la impresión situarnos en el umbral de una megadisciplina, que todo lo abarca.

Para mitigar esta molestia me esforzaré en fundir la infinidad de definiciones en una sola:

Proceso es una o un conjunto de actividades que utiliza un o diferentes elementos para producir un resultado o varios resultados.

Todo esto para iniciar quizás una de las tareas que más fracasos nos advierte cuando analizamos en detalle la cantidad de procesos que a diario realizamos y que no nos producen los resultados esperados, planificados o pensados.

Basta observar esta idea de proceso en el comportamiento que cada uno desarrolla en lo social, familiar o laboral, a sabiendas que se excluyen otros que pudieran ser más perturbadores cuando sus resultados están lejos de los esperados.

Con esta definición, y para evitar el error de esa frecuente megalomanía, describiré uno de los procesos laborales que más fastidio me provoca: la rutina, la costumbre, ese hábito inveterado que padece la administración pública.



[1] “¿QUE ES UN PROCESO?”, Documento sobre Gestión de Procesos, Alexis Arriola, Ministerio de Salud

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