Allen Ginsberg
Insatisfación debiera ser una pieza en la vida de uno que no calza en el juego, que vista desde diferentes posiciones no cabe, que al presionar para que se ajuste, siempre queda una arista asomando ante el reflejo lustroso de la imagen del rompecabezas. O quizá es el bien sombólico para el que los recursos generados por la propia fuerza de trabajo no alcanza. Reconozcamoslo, nadie estan hippie como para prescindir del automóvil, la alpargata, o que se yo, el asado con los amigos. Es decir, todos en algun momento del día le rezamos al dios del dinero. También sé que hay mucha gente que en esta reflexión ya viene de vuelta, como en tantas otras cosas, gente muy superada, pero necesitaba ver como quedaba esto por escrito. Me disculpo.
Personalmente nunca estoy conforme totalmente con las circunstancias, y siempre estoy pensando como haré para cambiarlas. Actor y victima se confunden buscando el momento preciso de quebrar lo establecido. La victima buscando el escenario favorable para modificar lo que con su propia fuerza no ha de cambiar, y el actor esperando el segundo necesario en que ha de explotar toda su potencia para conseguir el objetivo, cualquiera que sea.
Generalmente es así, y cuando no lo es, esa inercia genera más incomodidad, y a veces culpa. Pero bueno, podría uno estar mucho rato exponiendo sobre lo que sucede con el agua al interior de la tetéra eléctrica. Más la idea era solo cumplir con la misión encomendada el viernes 18 de Mayo de 20o07, que no era otra cosa que escribir algo sobre las insatisfacciones. Espero que esta humilde reflexión quede en la agenda del consejo de .... ¿como era que se llamaban los paneles de expertos en la antiguedad?
PD: Recoradar que las pautas ortográficas me las manda Gabo.
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