jueves, 31 de mayo de 2007

Juicios y afirmaciones

Al leer el texto de Echeverría, Ontología del Lenguaje, puedo declarar mi aprendizaje. Si pudiesemos poner en una balanza el uso de los juicios y afirmaciones, el lado de los juicios se inclinaría más hacia abajo; por ejemplo, cuando ingresamos a una sala de clases no decimos "en esta sala hay 30 sillas, un pizarrón de acrílico, un computador, un proyector...", basamos nuestra expresión en adjetivos calificativos "que linda está la sala, que hace frío en esta sala, etc".

Ahora, que que el aprendizaje de este lo puedo explicar de la siguiénte manera. En una organización, en la cual trabajan personas: cada uno con sus juicios, es muy fácil tener diversas interpretaciones de los actos de las personas, del cumplimiento de los onbetivos, de los procesos y procedimientos, etc, lo importante es dejar en claro que lo "obvio no es tal", con esto al acatar una orden de un jefe: que explicita además como hacer el trabajo, debe ser tan precisa como no dejar espacio a las interpretaciones, debe explicitar el trabajo pues los juicios y afirmaciones que emite el jefe, poseen el atributo de la legitimidad institucional: basado en la responsabilidad y confianza que recae sobre el (siempre en el plano institucional, ya que en el personal nuevamente volvemos a los juicios de cada uno de los subordinados sobre él).

Me queda claro además, que no se trata de hablar solamente con afirmaciones o juicios, pues las afirmaciones dictan de lo que efectivamente es o hay, y los juicios se formulan para trabajar sobre el futuro. Lo importante en una organización nuevamente es detallar las instrucciones que emanan del que tiene la legalidad del que emanan, con el fin de prevenir el futuro y cumplimiento de los objetivos propuestos, de tal forma de encaminar las acciones de acuerdo a lo que se quiere lograr. Con esto no quiero decir que no se deje espacio para innovar ni crear, sino más bien el de la explicitación de los procedimientos.

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